sábado, 29 de junio de 2013

Sin razones

Me niego a escribir, así, sin más. Me niego a escribir. ¿Razones? Sencillas. Mis letras llevan su nombre y nada suyo lleva el mío. Orgullo, un poco, pero no. Algo más, algo profundo y complicado. Me duele, ¿te duele? No contestes, nunca lo haces y ahora estaría de más. Lo ves, todo lleva su nombre. Incluso se respira su aroma, ese que dejó impregnado en cada rincón de mi rincón. Debería irme a dormir, pero también me niego. ¿Razones? Sencillas. En mis sueños siempre está. Y nos tocamos, nos creamos; en su cama, en mi cuerpo. Por eso no duermo, por miedo a las pesadillas. Pero siempre queda olvidarle, y también me niego. ¿Razones? Complicadas. Llevo, muy en el fondo, destellos de esperanzas, augurios de esperanzas, malas esperanzas; de esas que te atan, de esas que te desangran y te dejan con insomnio, escribiéndole, en un rincón de tu alma. Y no te toca, no te mira, te olvida. ¿Razones? Sin razones.

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