martes, 2 de diciembre de 2014

Ser, es un término sin definición exacta; ser es ser y nada más. En cambio yo, soy. Soy sexual sin prefijos. Soy un agujero en las fronteras. Soy todos los colores pero, soy negro; oscuro, nada claro. Soy el campo sin concreto, abstracto. Soy el camino que no se recorre, que se olvida, lleno de plantas, de enredaderas. Soy hombre con el espíritu luchador de una mujer. Soy el niño que nunca quiso crecer. Soy una isla; nací en una isla borrada del mapa. Soy el viento que carga la verdad, soy viento. Soy tierra pisada por caros zapatos. Soy rebelde sin querer ser etapa. Soy la lágrima del justo cuando llora de injusticia. Soy las esperanzas del rendido y el cansancio de quien no sabe actuar, pero actúa. Soy el final que no llega. Soy el canto de las aves en la madrugada. Soy la lluvia que te moja y te resfría. Soy la marea que sube y no baja. Soy los pequeños detalles que se olvidan. Soy cuatro estaciones, pero invierno. Soy el sueño en la realidad y pesadilla en los sueños. Soy patético por creerme las mentiras, incluso soy patético por intentar contar estrellas en la ciudad. Soy la espada que empuña el valiente contra el cobarde. Soy muchas veces lo contrario a lo que soy. Soy paradoja. Soy el espejo que se rompe y corta. Soy venganza aunque duela. Soy odio y no. Soy, y a veces no quiero ser. Soy tantas cosas que decirme lo que soy te queda muy grande.